viernes, 19 de octubre de 2012

El Asador de Aranda


Siempre que me dicen, “vamos a comer a un lugar típico de España”, se me pone la piel “chinita”; daría vueltas como los perros emocionados a la espera de su premio, pero no tengo cola y si me mareo no meriendo, lo que sería una desgracia. Ahora bien, el platillo especial es “El cordero asado”, lo que ocasionó que un nuevo mar se creara en mi boca.

El Asador de Aranda es un lugar reconocido en el país español, y a mí me tocó visitar uno de los que se encuentra en Madrid. Al llegar se observa un local típico, y me refiero a clásico, acogedor como si uno llegara a la casa de los abuelos. Acertadamente se había reservado un lugar, ya que al ser muy conocido se necesita prever una posible invasión de “los come corderos”.

El servicio realmente fue extraordinario desde el principio hasta el final de la hermosa experiencia. Todo comenzó con las entradas, morcilla y chorizo “olla”. Su combinación es tan increíble como los glóbulos blancos y rojos para el cuerpo. Pero de igual manera si te pasas con uno el cuerpo lo resiente, me pasé con los dos y el único sufrimiento de mi cuerpo fue el no recibir más de este gran platillo. Una morcilla perfectamente condimentada y un chorizo de un sabor y suavidad excepcional. 
 
La espera del “artista” principal fue idéntica a la de un concierto; primero “abre” un grupo bastante bueno, y a continuación sigue por lo que uno fue a ver (en este caso a comer). “Lechazo asado en horno de leña” es el nombre del talentoso platillo; blando, jugoso, carnoso y sobre todo delicioso. Es interesante como de algo tan chiquito (un corderito) puede surgir algo tan placentero, como se dice, “Las grandes cosas, tienen comienzos pequeños”.

El final no estuvo mal, el postre no es su fuerte ni mucho menos, pero en realidad no es algo para ponerle un “tache”. Un extraordinario “orugo” hecho en casa con unas “donitas” cerraron con broche de oro. Pero lo que si tengo que comentar es que es de muy mal gusto que en la cuenta se incluya el pan, que normalmente es un complemento o acompañante para una comida.
Un gran restaurante es igual a una gran experiencia, y “El Asador de Aranda” es una garantía culinaria. El lugar se encuentra en la Calle Diego de León, 9, en Madrid, España y su teléfono para hacer reservas es el 916530246.





domingo, 7 de octubre de 2012

"Casa Carola"

Es una regla escrita que todos, en algún momento de nuestras vidas, encontraremos a nuestro némesis.  Podemos decidir entre distintos sentimientos, como: odiarlo, pedirle la revancha, respetarlo, entre otras cosas. Pues siguiendo con el comentario, el pasado sábado me encontré frente a frente con mi rival, “El cocido madrileño”.


El cocido madrileño es un plato típico de España (valga la redundancia), un plato absolutamente majestuoso y con un porte de verdadera realeza alimentaria. No hay mejor sitio para comerlo que en un lugar típico de la ciudad. Por eso mis amigos y mi persona fuimos transportados al restaurante “Casa Carola”.

Un lugar clásico, pequeño y en donde uno tiene que hacer reserva con anticipación, por la gran demanda que genera. Al sentarnos en nuestros respectivos puestos nos dieron un “babero”, que me pareció bastante curioso y original. De igual manera e instantáneamente, ya teníamos comida en la mesa. Como me puedo explicar, cuando algo así pasa en la vida, lo único que uno puede hacer es aplaudir o llorar, hice las dos cosas.

Primero dan una “tapa” de croquetas de jamón, que estaba bastante buena y enseguida te sirven el caldo del cocido con fideos. El platillo estaba realmente fabuloso, simple, pero rico, agradable para el paladar. Es el típico caso de algo sencillo que destaca, el “subestimado”.

Cuando llegó el segundo plato, reviví las clásicas batallas del oeste; observándolo despacio, con las miradas en un punto de suspenso inesperado, el ambiente tenso y sobre todo, el olor. El aroma que me paralizó, y en ese preciso instante, comenzó una batalla tan pareja, como exquisita.

Llegó el plato principal que contenía una buena dotación de garbanzos, verduras (zanahoria, puerro y papa) y carne mixta (cerdo, pollo y res). Era monumental y por el mismo lado apetitoso. Todo tipo de colores, olores y sabores, como en un ejercito con su caballería, arqueros y peones. Realmente delicioso y con una cantidad de producto
Interminable.

Si lo leyeron bien, no pude con tal calidad de rival, aunque fue una batalla digna de mencionar en los libros de historia, fui derrotado por el cocido madrileño. Pero por otro lado, lo disfruté tanto, que quizá sea la única vez que no me queje de perder un mano a mano.

Siguió una degustación de postres que no le prestaron el mínimo respeto al platillo principal y decepcionaron un poco, cosa sin importancia. Un digestivo típico llamado “orujo” para calmar las heridas del enfrentamiento. 
El lugar es realmente recomendable; muy agradable, extraordinario servicio y rápido, y por supuesto la comida excepcional. Ahora bien no es para cualquiera, se tiene que ir con las siguientes herramientas: hambre, estómago vacío, actitud y sobre todo concentración. El precio de todo lo mencionado es de 22 euros (IVA incluido) por persona, sin bebidas.

La Casa Carola es un extraordinario restaurante que cumple con todo lo deseado por “Comersando”. Por obra de algo divino hay en existencia dos locales en Madrid; “Casa Carola” c/ Padilla, 54 en el barrio de Salamanca con el Telf. 914019408, y “Casa Carola II” c/ Víctor Andrés Belaunde, 6 Semi-esquina con c/ Serrano 215 con el Telf. 914583159.
 Los dejo con una frase del restaurante: “Abstenerse entecos, melindres, enclenques, desnutridos e inapetentes".